La ventana de mis ojos

Espacio de una memoria desajustada.


05 enero, 2014

Bailando con radioactividad.




Me dijeron que en el Reino del Revés
nada el pajaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.
Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.
Me dijeron que en el Reino del Revés
cabe un oso en una nuez,
que usan barbas y bigotes los bebés
y que un año dura un mes.
Me dijeron que en el Reino del Revés
hay un perro pekinés
que se cae para arriba y una vez
no pudo bajar después.
Me dijeron que en el Reino del Revés
un señor llamado Andrés
tiene 1.530 chimpancés
que si miras no los ves.
Me dijeron que en el Reino del Revés
una araña y un ciempies
van montados al palacio del marqués
en caballos de ajedrez.
Vamos a ver como es
el Reino del Revés.








02 enero, 2014

Las lágrimas de la imaginación del alma.




No está escrito en ningún sitio que la piel quiera ser envenenada, 
ni que prefiera la tinta, a la limpieza original. No está escrito que 
la voluntad tenga derecho a imponerse sobre la naturaleza. Ni que 
las mujeres quieran vivir grabadas en los brazos de unos hombres, 
que tal vez, algún día, no serán suyos. Nadie sabe si es del todo 
lícito imponerse una condena, una marca, un estigma. No está 
escrito que sea justo que el dolor se premie, ni que la moda o el 
adorno o el capricho tengan por qué mezclarse con el alma. No 
hay razón para atarse a un símbolo cuya trascendencia puede ser 
transitoria y su presencia permanente. Nadie nos obliga, ni puede 
obligarnos, a decir para siempre.

Y sin embargo más de una vez lo decimos. Y más de una vez nos 
manchamos la piel, con la tinta de una idea, de un presagio, de 
una certeza, que después se olvida, de un amor que después se 
pierde, o se arruina, de una emoción que creímos duradera, pero 
que al final, por más que nos neguemos a verlo, estaba de paso. Se 
van quedando los días, que ya fueron, en la piel, y al mirar atrás, 
son las marcas las que nos recuerdan aquello que fuimos.

Tal vez en algún momento soñemos con escapar de esta condena, 
porque al querer ser otros, nos condenamos irremediablemente a 
ser lo que ahora somos. Y pesa. ¿Pero acaso no pesan también los 
besos, las palabras que dijimos, el daño que hicimos y el que nos 
hicieron, acaso no pesa también la historia invisible que 
arrastramos?

No sólo existe lo que puede verse, existe también lo que se intuye, 
lo que se promete, lo que se da, existe lo robado y lo que no 
conseguimos robar.

La vida se amontona en los márgenes de la piel señalada y la piel 
señalada, se va convirtiendo en una nota al pie de la página de 
nuestra historia.

¿Qué dicen los versos de amor cuando el amor se ha ido, a quién 
le hablan, qué explican exactamente? ¿De qué o de quién hablan 
las canciones del pasado? ¿Qué fue de la furia, del rencor, del 
entusiasmo, del champán y su resaca? ¿En qué momento nos 
dimos cuenta, de que nada de lo nuestro, era nuestro para 
siempre?

La piel recuerda. Y en la temporada de las lluvias, no se borran 
nunca todos los caminos de vuelta a casa. La piel recuerda un 
tiempo anterior a la tinta, antes de ser señalada, y recuerda, un 
tiempo de soledad, antes de ser amada, aunque a menudo no 
recuerde con precisión el motivo de todo lo sucedido.

Las señales que dejamos nos permiten reconstruir las cosas que 
rompimos. Se avanza a tientas por el pasado, y aunque no todas 
las piezas encajan, y algunas ni aparecen, poco a poco, se 
reconoce un olor, un momento, una noche, o el color de sus ojos. 
Las señales que dejamos en la piel, nos traen algunas de las cosas 
que tuvimos, que fueron nuestras, cuando el tiempo no existía, y 
la memoria no era necesaria.

Porque puede ser que nada se recuerde, pero también puede ser 
que el amor se empeñe en pelear contra el olvido, como un 
boxeador sonado y persistente. Puede ser que los días se 
sobrepongan al rigor de los días, que todo se sume y se amontone, 
que nada se pierda del todo. Y puede ser que la piel quiera 
recordar después de todo, los nombres de las mujeres amadas, y 
las causas de todas las batallas, ganadas, o perdidas, y que los 
pasos en la nieve no se vayan con la nieve. No es imposible, que lo 
que pareció arrogancia o locura termine por dar fé de lo que 
fuimos, y que nuestras manos se llenen, cuando ya no esperemos 
nada, de nuestros pasados y, tal vez, de otros futuros.

No puede descartarse que en algún momento, recuperemos el 
orgullo y el sabor de lo vivido. No puede descartarse que volvamos 
sobre nuestros pasos, que reencontremos el sentido a lo perdido, 
ni debería ser imposible, y seguramente lo sea, que llegado el día, 
volvamos a entender el código cifrado de nuestra piel, el mensaje 
en la botella que lanzamos hace mucho, mucho años.

Puede ser, incluso, que al final del camino, volvamos a hacer las 
paces con el tiempo y empecemos a entender, de nuevo, como 
niños que recuerdan donde escondieron sus tesoros, nuestros 
propios tatuajes.


Ray Loriga  (Lo que la piel no dice)












30 diciembre, 2013

Transeúnte, hacia tus ....



"El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente 
cada instante. Lo que no significa alocadamente, sino 
mimando cada situación, escuchando a cada compañero, 
intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito 
del otro, examinándote de la asignatura fundamental: el 
Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado 
egoístamente tu capacidad de amar y dar vida".


Robin Williams  
(El club de los poetas muertos)  
Director: Peter Weir  -  Guión: Tom Schulman







29 diciembre, 2013

Un momento que dure eternamente, en la calle del museo de los deseos.




En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Federico García Lorca (Pequeño vals vienés)





23 diciembre, 2013

Alas de ... .... la vida.




Anda, date a volar, hazte una abeja,
En el jardín florecen amapolas,
Y el néctar fino colma las corolas;
Mañana el alma tuya estará vieja.

Anda, suelta a volar, hazte paloma,
Recorre el bosque y picotea granos,
Come migajas en distintas manos
La pulpa muerde de fragante poma.

Anda, date a volar, sé golondrina,
Busca la playa de los soles de oro,
Gusta la primavera y su tesoro,
La primavera es única y divina.

Mueres de sed: no he de oprimirte tanto...
Anda, camina por el mundo, sabe;
Dispuesta sobre el mar está tu nave:
Date a bogar hacia el mejor encanto.

Corre, camina más, es poco aquéllo...
Aún quedan cosas que tu mano anhela,
Corre, camina, gira, sube y vuela:
Gústalo todo porque todo es bello.

Echa a volar... mi amor no te detiene,
¡Cómo te entiendo, Bien, cómo te entiendo!
Llore mi vida... el corazón se apene...
Date a volar, Amor, yo te comprendo.

Callada el alma... el corazón partido,
Suelto tus alas... ve... pero te espero.
¿Cómo traerás el corazón, viajero?
Tendré piedad de un corazón vencido.

Para que tanta sed bebiendo cures
Hay numerosas sendas para tí...
Pero se hace la noche; no te apures...
Todas traen a mí...


Alfonsina Storni  (Date a volar) 




21 diciembre, 2013

Tu turu tutu tururu ...



Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y 
hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi 
casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y 
hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y 
empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo 
mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que 
pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de 
echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si 
aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca 
para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se 
le reventaron las palabras por dentro.


Max Aub   (Hablaba y hablaba...)


19 diciembre, 2013

La percepción del matiz desconocido.


Canción para dos caracoles que van a un entierro

Al entierro de una hoja seca
se van dos caracoles
tienen la concha oscura
crespón llevan de moño
bajo los arreboles
se fueron sin premura
una tarde de otoño

Cuando llegaron era
ay ya la primavera
todas las hojas secas
habían resucitado
y cada caracol
se sintió muy frustrado
mas aparece el sol
el sol que apenas nace
les habla y así empieza
sentaos aquí si os place
un vaso de cerveza
tomárselo en un tris
mas si lo preferís
tomad quizá os aguarde
el bus para París
partirá por la tarde
veréis a vuestro antojo
la campiña feliz
sin luto así me alegro
lo digo sin sonrojo
porque el luto de negro
pone el blanco del ojo
y lo vuelve a uno feo
esos cuentos de féretros
oírlos no deseo
por ser de triste género
revestid por favor
de la vida el color
luego animal y bestia
los árboles las plantas
entonaron con brío
perdiendo la modestia
forzando las gargantas
la canción del estío
como el calor les arde
brinda todo el gentío
es una linda tarde
linda tarde de estío
y los dos caracoles
se van a casa en fila
se van sin desencanto
dichosos los alcoholes
como bebieron tanto
vacilan un poquito
desde el cielo infinito
la luna los vigila.






18 diciembre, 2013

Las golondrinas que cantaban por la noche debajo de los olivos.




Señoras y señores
Esta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.

Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.

A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.

Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.

Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.

Este es nuestro mensaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todos estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.

Nosotros repudiamos
La poesía de gafas oscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda.

No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada.

Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
Se refractaron y se dispersaron
Al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
Lo que sé es otra cosa:
Que no fueron poetas populares,
Fueron unos reverendos poetas burgueses.

Hay que decir las cosas como son:
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron
Se declararon de palabra y de hecho
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria.

Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano
Tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos:
«Libertad absoluta de expresión».

Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago.

¡Qué lo van a asustar con poesías!

La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos.

Nada más, compañeros
Nosotros condenamos
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso.

Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.
Los poetas bajaron del Olimpo.


Nicanor Parra (Manifiesto)







17 diciembre, 2013

La inocencia de un espíritu libre.




Yo, como tú,
amo el amor, la vida, el dulce encanto
de las cosas, el paisaje
celeste de los días de enero.

También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.

Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan, de todos.

Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.

Roque Dalton García  (COMO TÚ)