La ventana de mis ojos

Espacio de una memoria desajustada.


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19 septiembre, 2014

Suspiros que tiñen las luces de tu mirada.





“La enigmática Esfinge
nos conducía hacia lo que no estaba presente
desviándonos de lo que estaba a la vista”.


Sófocles  (Edipo rey)













06 septiembre, 2014

26 junio, 2014

Diccionario de mis sueños... Libertad




Sobre tu nave —un plinto verde de algas marinas,
de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar,
capitán de los vientos y de las golondrinas—,
fuiste condecorado por un golpe de mar.
Por ti los litorales de frentes serpentinas
desenrollan, al paso de tu arado, un cantar:
—Marinero, hombre libre que los mares declinas,
dinos los radiogramas de tu estrella Polar.
Buen marinero, hijo de los llantos del norte,
limón del mediodía, bandera de la corte
espumosa del agua, cazador de sirenas;
todos los litorales amarrados del mundo
pedimos que nos lleves en el surco profundo
de tu nave, a la mar, rotas nuestras cadenas.


Rafael Alberti  (A un capitán de navío)










25 junio, 2014

Valor intrínseco de la duda y la desorientación.



Nuestras revoluciones son puramente verbales y 
cambiamos las palabras para darnos la ilusión de estar 
reformando las cosas, tenemos miedo de todo y de 
nosotros mismos, encontramos la manera de eliminar la 
audacia yendo más allá de la audacia y tener ocupada la 
locura exagerando la locura.







07 junio, 2014

El imprevisible capricho del viento...



"Es extraordinario cómo pasamos por la vida 
con los ojos entrecerrados, los oídos 
entorpecidos, los pensamientos aletargados”


Joseph Conrad (Lord Jim)



21 mayo, 2014

¿Qué estás haciendo aquí tan tarde?





     Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que 
también pueden servir para la salvación. He aquí la 
prueba:

      Para guardarse del canto de las sirenas, Ulises tapó 
sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la 
nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era 
ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo 
mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las 
sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo 
traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría 
hecho saltar prisiones mas fuertes que mástiles y 
cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna 
vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por 
completo en aquel puñado de cera y en el manojo de 
cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas,
navegó en pos de las sirenas con inocente alegría. 

      Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho 
más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en 
realidad, pero es probable que alguien se hubiera 
salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su 
silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse 
a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias 
fuerzas. 

      En efecto, las terribles seductoras no cantaron 
cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel 
enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el 
espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien 
sólo pensaba en ceras y cadenas les hizo olvidar toda 
canción.

      Ulises, (para expresarlo de alguna manera) no oyó el 
silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que 
sólo él se hallaba a salvo. Fugazmente, vio primero las 
curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos 
llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que 
todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de 
él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las 
sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y 
precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no 
supo mas acerca de ellas.

      Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se 
contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al 
viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no 
pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un 
momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.

     Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían 
desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y 
Ulises escapó.

      La tradición añade un comentario a la historia. Se 
dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso 
los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su 
fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la 
mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las 
sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y 
para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

Franz Kafka   (El silencio de las sirenas)
















08 mayo, 2014

Evolución de un fruto no neutral, teñido por el compromiso ético con la vida.




¿Qué hiciste por aquel entonces
que no hubieras debido hacer?
“Nada“
¿Y qué no hiciste
que hubieras debido hacer?
“Esto y aquello
tal cosa y tal otra:
algunas cosas”.
¿Por qué no lo hiciste?
“Porque tenía miedo”
¿Por qué tenías miedo?
“Porque no quería morir”
¿Murieron otros,
porque tú no querías morir?
“Creo que sí”
¿Tienes algo más que decir
sobre lo que no hiciste?
“Sí: preguntarte
qué hubieras hecho tú en mi lugar”
No lo sé
y no puedo juzgarte.
Sólo sé una cosa:
mañana ninguno de nosotros
seguirá con vida
si hoy volvemos
a no hacer nada.


Erich Fried   (Conversación con un superviviente)















02 abril, 2014

Amigos... en callejones sin salida.




A los que vendrán después

1
Realmente vivo en tiempos sombríos.
La inocencia es locura. Una frente sin arrugas
denota insensibilidad. El que ríe
es porque todavía no ha oído
la terrible noticia.
¡Qué tiempos son estos, en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque implica silenciar tanta injusticia!
Ese, que cruza tranquilamente la calle,
¿será encontrado cuando los amigos
necesiten su ayuda?
Es verdad que todavía me gano el sustento,
pero creedme: es por casualidad.
Nada de lo que hago justifica
que yo pueda comer hasta hartarme.
Las cosas todavía me van bien
(si la suerte me abandonase, estaría perdido).
Me dicen: “Come, bebe, alégrate por lo que tienes!
Pero... ¿cómo puedo comer y beber
si estoy arrebatando al hambriento su comida,
y mi vaso de agua le falta al sediento?
Y sin embargo continúo comiendo y bebiendo.
Me gustaría también ser sabio.
Los libros antiguos nos hablan de la sabiduría:
consiste en apartarse de los problemas del mundo
y, sin temores,
dejar que transcurra tranquilamente
el tiempo de nuestra breve vida en la tierra,
pagar el mal con el bien
no satisfacer nuestros deseos, sino desecharlos.
He aquí lo que llaman sabiduría.
Pero yo no consigo hacer tales cosas.
Verdaderamente vivo en tiempos sombríos.

2
Llegué a las ciudades en tiempos conflictivos
cuando reinaba el hambre,
me mezclé entre los hombres en época turbulenta
y me rebelé con ellos.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Comí mi pan en medio de batallas,
dormía entre asesinos,
traté despreocupadamente los asuntos amorosos,
y fui impaciente con la naturaleza.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
En mi época todos los caminos conducían al fango,
mis palabras me traicionaban ante el verdugo,
yo era poca cosa. Pero pienso que los gobernantes
se sentían más seguros sin mí.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Nuestras fuerzas eran escasas, la meta
se hallaba distante
y aunque podía distinguirse claramente, me parecía
que yo tal vez no la alcanzaría.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

3.
Vosotros, que surgiréis del marasmo
en que nosotros nos hemos hundido
acordaos también,
cuando habléis de nuestras flaquezas,
de los tiempos sombríos
de los que os habéis librado.
Cambiábamos más frecuentemente de país
que de zapatos,
a través de las guerras de clases, desesperados,
porque reinaba la injusticia y nadie se indignaba.
Bien sabemos que el odio contra la ruindad
deforma el rostro
y la rabia contra la injusticia
enronquece la voz. ¡Ah!, nosotros,
que queríamos preparar el terreno para la bondad
no pudimos ser bondadosos.
Pero vosotros, cuando llegue el momento
en que el hombre sea bueno para el hombre,
acordaos de nosotros con comprensión.



24 marzo, 2014

Curvas sucesivas...



A mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas:
el amor es curvo;
¡el vientre es curvo!;
lo diverso es curvo.

A mí me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
las naranjas: curvas;
los labios: curvos;
y los sueños; curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva.
El día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!

Y no me gustan las personas rectas,
el mundo recto,
las ideas rectas;
a mí me gustan las manos curvas,
los poemas curvos,
las horas curvas:
¡contemplar es curvo!;
(en las que puedes contemplar las curvas
y conocer la tierra);
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.

Y la paciencia es curva.

El pan es curvo
y la metralla recta.

No me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
detrás de las cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
a mí me gustan los maestros curvos,
las maestras curvas.
No los dioses rectos:
¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!

El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no resisto las verdades rectas.
Vivir es curvo,
la poesía es curva,
el corazón es curvo.
A mí me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las personas rectas.

Jesús Lizano  (Las personas curvas)







21 febrero, 2014

etc...




mariposa
cósmico
azul
laguna
claraboya
amaranto
sudor
lila
tilde
soledad
ambigüedad
surcos
libélula
mandarina
iridiscente
vórtice
río
luz
ombligo
bombón
rememorar
música
naturaleza
enamorado
princesa
verde
arboleda
colibrí
marfil
orgasmo
nido
esotérico
amor
pabilo
salamandra
lumbre
clavo
sol
reverberante
almohada
ilógico
desinhibidor
veraniego
ambrosía
zigzagueante
mermelada
minúsculo
suertudo
imperioso
concurrencia
libido
obviamente
naturalmente
constipado
postura
pulcro
sensatez
alféizar
barroco
cascada
albores
girasol
cerúleo
...

etc.




19 febrero, 2014

Observando la vitalidad de lo existente.




Vacíate de todo.
Deja que la mente descanse en paz.
Las diez mil cosas se elevan y caen, mientras uno mismo observa
el regreso.
Crecen y florecen y luego regresan a la fuente.
Regresar a la fuente es la quietud, que es el modo de la
naturaleza.
El modo de la naturaleza es incambiable.
Conocer con constancia es discernimiento.
No conocer con constancia lleva al desastre.
Con una mente abierta tendrás un corazón abierto.
Tener el corazón abierto es actuar regiamente.
Ser regio es llegar a lo divino.
Ser divino es ser uno con el Tao.
Ser uno con el Tao es ser eterno y
-aunque el cuerpo muera- el Tao nunca morirá.


Sé humilde y te distinguirás.
Cúrvate y estarás pleno.
Desgástate y serás renovado.
Posee poco y obtendrás beneficios.
Posee mucho y quedarás confuso.
Por lo cual, el hombre sabio abraza el Uno
y establece un ejemplo para todo.
No haciendo ostentación,
brilla públicamente.
Sin justificarse ellos mismos,
son distinguidos. Sin ensalzarse,
son reconocidos. Sin jactarse,
nunca vacilan. Jamás pelean.
Entonces, nadie pelea con ellos.
Por lo tanto, los ancianos dicen: “ Sé humilde y sobresaldrás”.
Es esto un vano decir?
Sé realmente íntegro y todas las cosas vendrán hacia ti.